16 de Octubre 2017. Día Internacional para la Alimentación Agroecológica

LA AGROECOLOGÍA: REALIDAD, NO MITO.

El (des)Orden Alimentario Internacional está regido por la Industrialización, Mercantilización y Globalización de los alimentos. Cosas que en su naturaleza no son mercancías como la fertilidad de la tierra, el agua, el aire, la biodiversidad, las semillas, el trabajo, la salud, la sabiduría campesina, la cultura alimentaria de los pueblos y el bienestar humano, son tratadas  como mercancías y sometidas al beneficio privado de grandes corporaciones mercantiles, incluso con la ayuda de Instituciones, Leyes y Políticas que aparentan defenderlas.

Este desorden alimentario produce mercancías para los mercados internacionales en lugar de alimentos para los pueblos.  Convierte a l@s campesin@s en empresari@s agrícolas dependientes de subvenciones que premian la contaminación y la destrucción de recursos ecológico-alimentarios autóctonos en pro de una irracionalidad competitiva en una huida hacia adelante destruyéndolo todo.

La alimentación globalizada, enteramente capitalista, resplandece de una triunfal calamidad. La utilización demagógica de los incrementos en la producción de alimentos debidos a la “Revolución Verde” oculta los verdaderos resultados de la industrialización agroalimentaria: a)un irreductible 15% de la población mundial  desnutrida por falta de alimentos y una mayoría de población en los países desarrollados malnutrida por exceso y toxicidad de la alimentación procesada y por la creciente dificultad de acceso a una alimentación saludable, fresca, de temporada y cercanía; b) reducción de la biodiversidad, erosión y empobrecimiento de los suelos y contaminación de los ecosistemas; c) crecimiento de las enfermedades alimentarias (obesidad, diabetes, cardiopatías, enfermedades autoinmunes, cáncer, etc.); d) destrucción de empleo rural, vaciamiento del campo y migraciones forzosas; e) desaparición de la cultura campesina; f) sustitución de la dieta mediterránea de temporada abundante en frutas, verduras, cereales integrales y legumbres por otra globalizada con exceso de carne, harinas y azúcares refinados, grasas trans; g) externalización de los costes naturales, sociales, territoriales y culturales de sus alimentos baratos e insanos, cargándolos a la salud de la población, el equilibrio territorial, el medio ambiente y el erario público; h) imposibilidad de aplicar el Principio de Precaución, la Seguridad Alimentaria de los ciudadan@s y la Soberanía Alimentaria de los pueblos…

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